-PARA empezar, el dulce pasto-

Hay textos que no se leen: se respiran. Este poema es uno de ellos. No exige que lo entiendas desde la razón, sino que te detengas un momento y mires alrededor. Y después mires hacia dentro. Cada ser sigue su naturaleza. El buey come. El río fluye. El pájaro canta. No dudan de lo que […]