La función materna es un aspecto fundamental en el desarrollo emocional y psicológico de los niñxs. Como psicóloga gestaltista, entiendo la función materna como el conjunto de roles, comportamientos y cuidados que una madre (o figura materna) brinda a su hijx para satisfacer sus necesidades básicas, emocionales y de desarrollo. Al ser una función no se limita al género femenino sino se atribuye a la persona que esta al cuidado principal del/la bebé.
Va más allá de la simple provisión de cuidados físicos, como alimentación y protección; también implica la capacidad de establecer vínculos emocionales seguros y afectuosos, promoviendo la autonomía, autoestima y bienestar emocional.
En mi práctica terapéutica, abordo la función materna desde una perspectiva relacional, considerando la influencia de la dinámica familiar, los patrones de apego y las experiencias pasadas de la persona a cargo en su capacidad para desempeñar este rol de manera saludable y efectiva. Además, reconozco la importancia de apoyar a estas en su propio proceso de desarrollo personal y autoconocimiento, ya que al sentirse segura, equilibrada y conectada consigo misma tendrá más recursos para satisfacer las necesidades de su hijx de manera adecuada. La conciencia del aquí y ahora, facilita la exploración de las emociones y los patrones de comportamiento tanto del/la cuidador/ra como de sus hijos. Esto permite trabajar de manera más efectiva la resolución de conflictos, la promoción del crecimiento personal y la mejora de la relación con el/la hijx.
El acompañamiento terapéutico a las personas que ejercen la función materna es una tarea profundamente significativa y enriquecedora, donde confluyen múltiples dimensiones emocionales, relacionales y de desarrollo personal. Es fundamental crear un espacio terapéutico seguro y libre de juicios, donde se sientan escuchadxs y comprendidxs en su totalidad. Acompañar en el proceso de autodescubrimiento, aceptación y crecimiento personal, reconociendo y honrando la singularidad y las experiencias individuales de las madres. Creo en la importancia de trabajar desde una perspectiva integradora, que combine diferentes enfoques terapéuticos y que se adapte a las necesidades específicas de cada una y de cada situación.