Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)se pueden entender como «la forma que encuentra una persona para lidiar con el malestar que esta sintiendo y no esta pudiendo expresar de otra manera.» Si bien los procesos terapéuticos son de vital importancia para la persona que vive con un TCA, igual de importante es el acompañamiento para los familiares-amigxs; ya que estos pueden experimentar una amplia gama de emociones, desde preocupación y confusión hasta frustración y culpa.
Encontrarse con preguntas como: ¿Qué he hecho mal?, ¿porqué le esta pasando esto a mi ser querido?, «no se que hacer», ¿cómo puedo ayudar?, entre otras, es muy frecuente y totalmente normal ya que pocas personas recibes una guía en cuanto a cómo acompañar a las personas con TCA. Primero hay que desmitificar algunos estigmas y malentendidos asociados con los TCA, luego hay que informarse y por ultimo se necesita mucha comprensión.
Es crucial fomentar una comunicación abierta y honesta dentro de la familia. Animar a los familiares a expresar sus preocupaciones, sentimientos y necesidades puede fortalecer los vínculos familiares y crear un ambiente de confianza y apoyo mutuo. Esto también puede ayudar a identificar posibles desencadenantes o patrones familiares que puedan estar contribuyendo al trastorno de la alimentación.
Otro aspecto importante es cuidar la salud mental y el bienestar emocional de los familiares. La lucha contra un TCA puede ser agotadora y estresante para todos los involucrados. Por lo tanto, es fundamental que los familiares se cuiden a sí mismos y busquen su propio apoyo emocional, ya sea a través de terapia individual, grupos de apoyo o simplemente dedicando tiempo para actividades que les ayuden a relajarse y recargar energías.
Algunas cosas que puedes ayudar:
- ¿Sabías que hacer al menos 1 comida al día en familia ayuda a prevenir los trastornos de la conducta alimentaria?
- Confiar en la sensación de saciedad de sus hijxs y evitar forzarlos a comer. Recordar que su ritmo es más lento y requiere más paciencia por su parte. Confíe en su capacidad de autorregulación.
- Favorecer el consumo de todos los grupos de alimentos (evitar la exclusión de carbohidratos, azúcares, grasas).
- Aprovecha el momento para disfrutar de la compañía y la conversación (de diferentes tópicos). Dar voz a la opinión de los hijxs para reforzar su individualización.
- Evitar hacer uso de la comida como premio o castigo. Evitar mensajes como «si te lo acabas todo, te daré un helado». Mejor reforzar pequeños avances, como probar un alimento nuevo.
- En caso de detectar comportamientos potencialmente peligrosos será necesario que la familia acuda a un centro de atención primaria.
Algunas cosas que se pueden evitar:
- Es importante no caer en la sobreprotección. Es necesario que aprendan a ser autónomxs y a ser capaces de autocuidarse. En ocasiones será necesario que, incluso, se equivoquen para poder aprender a gestionarse por sí mismxs.
- Establecer exigencias muy elevadas que puedan terminar presionando en exceso. Recordemos que cada persona tiene unas habilidades y pueden experimentar de forma muy negativa la sensación de fracaso por no haber conseguido las exigencias familiares.
- No es recomendable hacer comidas diferentes a las que hace toda la familia con el objetivo de adelgazar, por parte de los padres, puede convertirse en un modelo para los hijxs, aprendiendo que para mantener un peso saludable es necesario alterar el hábito alimentario.
- Es muy importante no dejarse llevar por la permisividad social respecto a hacer dietas restrictivas sin control médico.
Es importante recordar que cada familia es única y que no existe un enfoque particular para brindar apoyo. Es fundamental adaptarse a las necesidades y circunstancias específicas de cada familia, y estar dispuesto a aprender y crecer junto con ellos en el proceso de recuperación.